Agua limpia, vida sana: por qué la calidad del agua es esencial para tu salud

El agua y la salud siempre han estado conectadas. No podríamos vivir sin ella, y mucho menos mantenernos saludables. Más del 60 % de nuestro cuerpo está hecho de agua, así que es lógico que influya en casi todo lo que pasa dentro de nosotros: la digestión, la circulación, la temperatura, e incluso el funcionamiento del cerebro.

Cuando no tenemos suficiente agua o cuando el agua está contaminada, nuestra salud se ve afectada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año mueren más de 2 millones de personas por enfermedades diarreicas, y la mayoría son niños. Muchas de estas enfermedades aparecen por falta de higiene y escasez de agua, ya que no se puede lavar bien las manos, preparar los alimentos o limpiar los utensilios de cocina.

Además, la falta de agua limpia también se relaciona con problemas de nutrición, ya que el cuerpo no absorbe bien los nutrientes, se pierde el apetito y el sistema inmunológico se debilita. En pocas palabras: sin agua segura, no hay salud ni bienestar.

La ciencia busca soluciones: el poder de la biorremediación

Aunque la situación parece grave, hay buenas noticias. En todo el mundo, científicos e ingenieros están creando nuevas tecnologías para limpiar el agua. En muchos laboratorios, se están desarrollando materiales capaces de atrapar o eliminar contaminantes, incluso de aguas residuales, para poder reutilizarlas en la agricultura o la industria.

Una de las soluciones más interesantes se llama biorremediación. Esta técnica usa microorganismos —como bacterias, algas y hongos— que se alimentan de las sustancias contaminantes y las transforman en compuestos inofensivos, como dióxido de carbono (CO₂) y agua (H₂O).

Imagina un pequeño ejército invisible de microbios limpiando el agua de manera natural. Algunos ejemplos de estos “microhéroes” son:

  • Pseudomonas aeruginosa, una bacteria que puede eliminar tóxicos.
  • Chlorella vulgaris, una microalga verde que ayuda a purificar el agua.
  • Trametes versicolor, un hongo que degrada compuestos difíciles de eliminar.
  • Bacillus subtilis, que ha demostrado eliminar metales pesados como plomo, cobre y cadmio.

Además, los científicos están combinando estos organismos con nanopartículas de óxido de hierro o de zinc, lo que hace que el proceso sea aún más eficiente.

Cuidar el agua es cuidar la vida

El agua limpia no solo mantiene nuestros cuerpos saludables, también protege los ecosistemas y asegura el futuro de las próximas generaciones. Tecnologías como la biorremediación demuestran que la naturaleza tiene sus propias formas de sanar, y que la ciencia puede aprender de ella para crear soluciones sostenibles.

Cuidar el agua no es solo responsabilidad de los gobiernos o de los científicos: empieza en casa, con hábitos simples como no desperdiciarla, evitar tirar químicos o aceites por el desagüe, y apoyar iniciativas que promuevan su uso responsable.

Referencias
Ayala, M. F. R., Hernández, B. J. L., & Serrano, A. L. G. (2025). Materiales al rescate: Ciencia para combatir la contaminación del agua. Revista de divulgación científica iBIO7(1), 196-196.

Cortón, E., & Viale, A. (2006). Solucionando grandes problemas ambientales con la ayuda de pequeños amigos: las técnicas de biorremediación. Ecosistemas15(3).

Forde, M., Izurieta, R., Ôrmeci, B., Arellano, M., & Mitchell, K. (2019). Agua y salud. Calidad del Agua en las Américas, Riesgos y oportunidades, 29-38.

Jurado, C. D., & Yzarra, L. H. (2021). La calidad del agua potable y su influencia en la salud humana. GnosisWisdom1(3), 11-20.